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MIS
ANÉCDOTAS COMO PROFESOR DE INFORMÁTICA
La verdad es que el titulo seria
"Como ser profesor de Informática y no morir en el intento"
Pero de todas formas, esta es mi historia con profesor de
aplicaciones informática, a través de una serie de anécdotas
ocurridas durante los años que he impartido clases, a diversas
personas, con diversos grados de conocimientos.
Algunas de las anécdotas relatadas, son de índole sentimental,
otras de una paciencia infinita, otras donde mi grado de estupor
fue inmenso, etc. Hay de todo.
Empecé en el año 1985, cuando un buen día me llamo un amigo y me
comento que CC.OO. esta pensando en impartir clases de
microinformática, sistema operativo y aplicaciones, etc. para
los trabajadores del Sindicato.
El
sistema operativo era MS-DOS. (que añoranza nos trae a algunas
personas que en esa época se dejaron los ojos en la pantalla,
por ciento en fósforo verde pues las de color eran más caras que
un utilitario) y las aplicaciones las que en esa época había.
Hoy en día, el sistema operativo hace todo y nosotros
desconocemos como; con un simple clic del ratón ya esta
-maravilla de las maravillas-. En esos años había que aprender
de memoria todos los comandos que componían el sistema
operativo. UNO a UNO.
Bueno me estoy dejando llevar por la nostalgia y no se trata de
eso. Veréis lo que me pasó en el primer curso que daba y en el
primer día para ser concreto.
Mi Primer Curso
Como la economía no daba para mas, había 20 personas con un
ordenador para cada dos, que compartirían durante el curso.
La
persona que me contrato, me enseño el aula, los ordenadores,
mesas, pizarra, etc. y me dijo:
-
Cuanto necesites, se lo pides a Consuelo, que esta en el
despacho del fondo-
Veo que faltan tizas y folios, por lo que me dirijo al despacho
y observo que hay dos mesas: una sin nadie pero llena de papeles
y otra al fondo con un hombre trabajando. me doy media vuelta y
me digo que luego volveré.
A
poco de empezar, necesito las tizas y vuelvo al despacho. Veo lo
mismo: una mesa vacía y la otra un hombre trabajando. otra media
vuelta, luego vendré.
Al
cabo de un ratón insisto y voy otra vez, con el mismo resulta.
Solución: subo al despacho de la persona que me contrato y le
comento:
-
Necesito tizas y folios y no puedo localizar a Consuelo.
- No puede ser - me dice- Esta allí porque me ha
llamado por teléfono.
- Puedes bajar conmigo, por favor.
- Vale.
Bajamos y al entrar en el despacho observo que la situación
volvía a ser la misma, pero oigo.:
-
Consuelo, dale a Antonio unas tizas y un paquete folios- !
Consuelo era el hombre que estaba allí ¡ Vaya corte
Después de pedir disculpas, me dirigí a la clase. Paso a
contaros todo lo que recuerdo ocurrió
Después de presentarme y explicar un poco como funcionan los
ordenadores personales, lo que era un BIT, un byte, etc. veo que
me miran como las vacas miran a tren al pasar, o sea que no
entienden nada de nada y empieza a florar un aburrimiento. Bueno
pues les digo:
-
Vamos a ver el primer comando: DIR
-
Teclear DIR.
Veo que todas las personas lo teclean menos un hombre de unos
¿65 años? (si aunque parezca mentira 65 años), y le pregunto:
¿Porque no tecleas?
Respuesta:
Porque me he traído mi secretaria y es ella quien tiene que
teclearme todo????
La
cara que puse fue tal que toda la clase de quedo en silencio. No
sabia si reír, lloran o matarle o pegarme un tiro, o echarle o
irme yo. Mi primer día de clase: Fue demasiado fuerte.
Le
dije que saliera fuera para hablar con el y después de
explicarle que eso no podía ser, puesto que estaba ocupando un
sitio que otra persona podría usar, le convencí de que
participara. (menos mal). La verdad es que al final fue de los
que mas aprovecho todo lo que impartió.
Pero no creáis que aquí se acabo todo, no que va. Leer y veréis
La
disposición del aula era tal y como sigue. Se entraba, y a la
izquierda tenia mi mesa y detrás la pizarra. De frente estaban
diez mesas mirando hacia mí y por consiguiente a la puerta de
entrada.
En
el aula hacia excesivo calor por unas obras que estaban haciendo
en la calle y la ventana estaba cerrada para que no entrar el
polvo ni el olor a gasóleo de un compresor. La puerta del aula
estaba abierta
Esto es para haceros una idea de lo que paso:
De
vez en cuando notaba que no me prestaban demasiada atención (por
no decir ninguna) y entre las mujeres había risas extrañas.
Llegue a pensar si tenía la bragueta abierta.
Como estaba mosqueado pregunto a que viene esas risas y me dicen
que a nada. Bueno sigo con la clase y siguen las risas. (Poneros
en mi situación. Mi primer curso, mi primer día ahora
recordándolo me río, pero en esos momentos estaba pensando en
dejarlo y que eso no era para mi).
Hago un intermedio para descansar, fumar un cigarro quien
quisiera, etc. y al salir al pasillo me doy cuenta de que se
reían:
La
clase daba frente a los servicios de caballeros de la planta y
todos salían abrochándose la bragueta. Por eso se reían las
damas de clase.
Solución: dar la vuelta a las mesas para evitar la distracción,
aunque de vez en cuando alguna giraba la cabeza para ver.
Podía seguir contando algunas cosas del día a día durante ese
curso, aunque solo merece la pena comentar que una alumna, la
mas inteligente de la clase, jugaba al tetris en los descansos y
cogió tal vicio que, cuando salía con su novio, le hacia ir a
bares donde había máquinas con ese juego, y le tenia toda la
tarde tomando cerveza, mientras ella jugaba. Lógicamente el
novio la dejo, y eso que tenían vivienda comprado e instalada, y
en 4 meses se iban a casar. Una pena total.
También me acuerdo del vecino del edificio de al lado, que
(recordar que estábamos en CCOO), ponía el Cara al Sol, a todo
volumen con los altavoces dando al patio común. A veces había
que chillar para hacerse entender. Bueno, al final todo salió
bien y empecé a impartir un curso detrás de otro.
En
todos y cada uno de los cursos, sucedieron cosas, que, en mayor
o menor medida, son dignas de contar, pero para no hacer muy
extenso mis comienzos, relatare algunos casos que se dieron en
casi todos, o que creo dignos de mención.
Por ejemplo, llego el verano. ¿y que? podías preguntaros, pero
imaginar la situación. El aula relativamente pequeña. 20
personas dentro; el son entrando por el ventanal; 11 ordenadores
encendidos, lo que supone, todos juntos un radiador de 2000
vatios; el aire acondicionado era un ventilador; y la ventana
clausurada por el hecho de que debajo, por unas obras, se le
ocurrieron a los obreros poner un grupo de gasoil, funcionado y
echando contaminación. Imposible abrir las ventanas.
Bueno la situación esta explicada, pues vamos a lo que
importa..Comienza la clase, 5 de la tarde. 40 grados dentro.
Había que ver a todas las alumnas, con abanicos, sudando y
saliendo a beber agua cada diez minutos. Justo al lado, había
una clase de secretariado. La profesora pasaba a mi clase cada
hora y me decía:- ¿nos vamos al aire acondicionado?- Vale, le
decía yo. Les ponía un ejercicio y nos íbamos, unos minutos a
una sala que estaba pared con pared con mi clase. Allí había una
nevera, que abríamos y sentados, casi dentro de ella
esperábamos , hasta que se terminaba el aire frío de la nevera.
Ya mas fresquitos, estábamos en condiciones de seguir.
Pero ahí no acaba la cosa: dentro, alguien dejaba una botella
grande de agua. Pues nada: nos la llevábamos, y en vasos de
papel, que aprendí a hacerlos con folios, nos bebíamos el agua
junto con las alumnas. Volvíamos a llenarla de agua y la
dejábamos donde estaba. Al cabo de una hora vuelta a lo mismo.
Al
finalizar la tarde, pasa a mi clase Consuelo (ya he hablado de
el) y me dice:
-
¿tu sabes quien pasa al comedor, abre la nevera y se lleva el
agua fría, dejándome la botella con agua caliente?
-
¿yo?. Lo siento, no se nada.
Consuelo se iba cabreado y !cualquiera le decía nada!. Esto duró
más de un mes y nunca nos pilló quitándole el agua fría. Aunque
ya al final pusimos varias botellas porque nos parecía que si lo
descubría iba a armar una gorda.
Otra de los casos, que mas que una anécdota, fue una desgracia
para la alumna que le pasó, es lo que sigue a continuación:
En
esa época, el tener un juego del ordenador, atraía mucho. Poder
jugar con una maquina, aun pensando ahora que esos juegos no
valían para nada, comparados con los actuales, pero, como digo,
en esa época, cualquier juego era una delicia.
Pues bien, hacia furor el Tetris. Se podía ver en bares y
cafeterías, maquinas donde la gente jugaba, a base de meter
monedas en ella. El tenerlo gratis en tu ordenador era, lo que
se dice, una pasada.
Y
como no, en los ordenadores de clase apareció el Tetris, A
mi no me parecía mal que jugaran quien hubiera acabado el
ejercicio pertinente, hasta que terminaran los demás, porque de
esta forma, muchas se formaban en el manejo del teclado, y se
quitaban el miedo que le ordenador imponía.
Una alumna en concreto, y por ende, la mas rápida e inteligente
de ese curso, cogió tal vicio con el juego, que incluso no
descansaba a media tarde un rato, pasándose todo el tiempo libre
jugando. Su "vicio" llego a tal extremo, que cuando salía con su
novio, le hacia ir a bares donde estuviera la maquina del tetris
y se pasaba la tarde jugando, hasta bien entrada la
madrugada. Así día tras día, e incluso su novio vino a verme
desesperado, para que quitara el juego del ordenador. Me contó
lo que pasaba y quite el juego.
No
sirvió de nada. Ella lo traía en un disquete y vuelta a lo
mismo. Como es natural el novio la dejo y aunque tenían piso
comprado y fecha de boda para unos meses siguientes, le dio
igual y siguió jugando en donde podía. No se que seria de
ella cuando el curso acabo, pero me temo que no lo dejó.
Una pena, que una persona inteligente acabara con esa
enfermedad, porque en el fondo es una enfermedad.
Bueno, como he dicho, los cursos salieron bien, y se continuaron
por espacio de un tiempo de unos 2 años hasta que en número de
ellos empezó a incrementarse, con cursos de la Comunidad de
Madrid y del INEM, por lo que fue necesario contratar a más
profesores, e incluso nos trasladamos a un edificio donde se
crearon seis aulas y tuvimos más medios, pero eso es otra
historia. Por ahora continuemos
Al cabo de un año
Continuara
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