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Su nombre proviene de un arroyo, de los muchos que existían en la zona de Madrid, que a su vera degollaban la reses, lo que hacia que bajara rojo por la sangre, y al trabajo de los artesanos de los curtidos, que allí mismo vendían sus mercancías. La calle siempre ha sido lugar de venta y comercio, manteniéndose hasta nuestros días. aunque en los años de la actividad de los curtidores, los habitantes de Madrid, procuraban no pasar por esa calle o sus aledaños, debido al fuerte olor de los productos que utilizaban los artesanos para sus curtidos Hoy en día es una calle conocida por albergar cada domingo el mercadillo madrileño por excelencia: el Rastro, paso obligado de todos loq ue vienen a Madrid. Por el circulan cada domingo riadas de gente, . |