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Se halla dentro de su casco histórico. Está formada por la intersección de las calles de la Cava Baja, del Nuncio, de Segovia, de San Justo, de la Pasa, de Gómez de Mora, de Cuchilleros y de Latoneros, que configuran, siguiendo la dirección de las agujas del reloj, sus lados meridional, occidental y septentrional. La plaza toma su nombre de una de las puertas de la desaparecida muralla cristiana de Madrid, que estuvo emplazada en este enclave durante la Edad Media y el Renacimiento. El citado acceso se llamó inicialmente Puerta de la Culebra, en alusión al relieve de dragón instalado en su frontal. Esta puerta fue clausurada ante los continuos delitos que tenían lugar en su interior, formado por varios recovecos que facilitaban el escondite de ladrones y asaltantes. Por este motivo, en el año 1569 se decidió cerrar la puerta. Desde entonces empezó a ser conocida como Puerta Cerrada, nombre que perduró una vez que la puerta medieval fue derribada, con ocasión de la entrada en la ciudad de Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Estaba flanqueada por la Torre del Vinagre, posiblemente destruida en 1647. |