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La Cava Baja es una de las principales calles
del barrio de La Latina, y actualmente muy conocida por sus múltiples lugares de
tapas, tabernas y magníficos restaurantes. Es muy frecuentada los domingos
después del rastro por madrileños y turistas.
El origen de la Cava Alta y de la Cava Baja está en los antiguos fosos que se
situaban en el exterior de la muralla para evitar los asaltos por sorpresa.
Estas antiguas cavas permitían la entrada o salida aunque estuvieran echadas las
puertas, inclusive cuenta la leyenda, se fugaron gran parte de los árabes cuando
Alfonso VI reconquistó Madrid.
La Cava Baja discurre desde la plaza de Puerta Cerrada hasta la plaza del
Humilladero. En esta calle se establecieron la mayoría de las fondas, tabernas y
hospederías que recibían y albergaban a los vendedores que llegaban desde
Castilla a vender sus mercancías en los mercados de la Cebada o de San Miguel.
Tuvieron su origen en el siglo XVII y en un principio sólo daban alojamiento al
viajero y a su caballería. El negocio de las posadas motivó la proliferación de
talleres artesanos con los que comerciaban estos vendedores. Actualmente quedan
cinco de las antiguas posadas, aunque ya no se dediquen a su función original:
San Isidro, el Dragón, El León de Oro, la de San Pedro (Mesón del Segoviano) y
la posada de la Villa.

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